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¿Cómo alivio mi malestar emocional? Corona Virus - COVID 19

Consecuencias psicológicas derivadas de la infección por el coronavirus (SARS-COV-2) y la enfermedad COVID-19 (Coronavirus Disease 2019)

“… cuando todas las metas han sido arrancadas de cuajo, lo único que resta es la última de las libertades humanas: la capacidad de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias”.

Viktor Frankl





La actual situación sanitaria global, se asemeja a la ocurrida entre los años 1347 y 1353, cuando la Peste negra o Bubónica asolaba a Europa. En dicha oportunidad la epidemia se inició en Génova, desde donde se diseminó a otros lugares y puertos. Venecia, como puerto comercial relevante, inició la toma de medidas preventivas, ante el desconocimiento del origen de la enfermedad, obligando a que los barcos que llegaban desde puertos infectados, permanecieran en el puerto durante 40 días (quaranta giorni). De allí el término cuarentena, recurso que probablemente procedía, del aislamiento preventivo propuesto por el medico griego y padre de la Medicina, Hipócrates.

Aunque esas historias se corresponden con experiencias del pasado, la pandemia por COVID-19 ha actualizado, esas remotas prácticas, obligando a que millones  de personas a nivel mundial, se mantengan en cuarentena, en nuestro caso, en plazos que tienden a prolongarse.

Más allá de la enfermedad (COVID-19), que el Corona Virus ocasiona en el organismo, son de interés las consecuencias sociales, económicas y políticas. A otro nivel hay que considerar los efectos psicológicos que inciden tanto en las personas en particular, como en el comportamiento colectivo y social.

A partir de la Declaración del Estado de Alarma en España, el confinamiento en los hogares ha constituido una de las principales medidas preventivas adoptadas, para evitar los contagios y así impedir la expansión del Corona Virus. En consecuencia nos hemos encontrado sometidos a nuevos hábitos y estilos de vida.

Factores de riesgo que afectan la estabilidad emocional

El aislamiento constituye una experiencia desafiante psicológicamente, tanto para los adultos, como para los más pequeños, considerando que el impacto de una cuarentena elegida, es menor que el de un aislamiento obligatorio. Por supuesto, que cada quien lo gestionará de manera muy particular, de acuerdo a su personalidad, experiencias previas y al desarrollo de recursos de afrontamiento. Siendo emocionalmente más vulnerables, las personas que presenten antecedentes de trastornos psiquiátricos y los trabajadores sanitarios.

De manera indudable, el confinamiento altera nuestros planes y rutinas, nos despoja de la sensación de control, originando confusión e indefensión. Nos separa de las personas que queremos, nos impide movernos libremente y ocasiona un cambio importante de nuestros hábitos, que pueden derivar hacia el aburrimiento e incertidumbre sobre el curso de la enfermedad, y a la exposición de constantes mensajes alarmistas. Estas circunstancias nos condicionan a ser particularmente vulnerables emocionalmente.

Diversas investigaciones científicas, han reportado los principales factores estresantes asociados a la situación de aislamiento, que potencialmente pueden originar  respuestas hipocondríacas, exteriorizadas con temor ante la probabilidad de contagiarnos o de que ya lo estemos, lo que puede en algunos casos, llegar al extremo de convertirse en un cuadro psicopatológico. También se describen síntomas propios del Estrés Postraumático y estados ansioso-depresivos, que conllevan irritabilidad, miedo, ira y culpa, que afectan las relaciones interpersonales, con quienes compartimos la situación de reclusión, y que  pueden prolongarse durante un tiempo no determinado. Otras personas pueden recurrir a estrategias desadaptativas como el abuso de sustancias para enfrentar esta novedosa experiencia.

A continuación, se describen factores condicionantes de nuestra vulnerabilidad emocional:

-La reducción del contacto social es uno de los factores más impactantes, que se trata de compensar con el uso de las diferentes Redes Sociales.

-Cuarentenas que se prolongan más de 15 días, creando incertidumbre acerca de su duración, también se han asociado con un mayor impacto emocional y sus secuelas.

-El experimentar malestar emocional pre-existente, puede intensificarlo.

-Información insuficiente o controversial, acerca de las medidas de prevención y no tener pautas claras y convincentes de la conducta a seguir.

-Dificultad para adaptarse al teletrabajo, ya sea por carecer de la flexibilidad de asumir nuevos métodos laborales, o por un deficiente manejo de la informática.

-El temor a no disponer de los suministros básicos de alimentos y artículos de aseo, propicia la sensación de falta de control.

-Temor por el futuro económico debido a la restricción para trabajar.

Algunas medidas de protección

Afortunadamente existen recursos que permiten paliar los efectos psicológicos de esta situación, tanto a nivel personal, como familiar.

-La actitud altruista, al sentir que otras personas se beneficiarán de nuestro aislamiento. contribuye a minimizar el impacto emocional.

-Adaptar nuestros hábitos y rutinas para esta nueva realidad.

-Mantener una dieta equilibrada y realizar ejercicio físico.

-Transmitir calma, seguridad, confianza y afecto, a quienes nos rodean. Disfrutando de su compañía y participar con ellos en diferentes actividades.

-No sobre exigir a los menores con las actividades académicas, que deben ser alternadas con otras actividades. En caso de que reciban lecciones on-line, mantener contacto con los docentes.

-Si algún miembro de la familia experimenta irritabilidad, ansiedad, insomnio, cambios  de apetito, se debe identificar el cambio de funcionamiento que no sepamos gestionar, tomando medidas a tiempo, como lo es consultar con un especialista, que podremos contactar on-line.

-Emplear técnicas de manejo del estrés como la Meditación Mindfulness, ya sea solos o acompañados.

-En caso de experimentar pensamientos negativos, pesimistas o catastrofistas, estos deben ser evitados, sustituyéndolos por otros positivos, tales como evocar circunstancias placenteras, o imaginar lo que haremos cuando culmine la pandemia, ya que tendemos a sufrir más desde lo que imaginamos, que por la circunstancia real.

Implementar rutinas y disciplinas, de tareas que se puedan cumplir.

Ante la situación por la que atravesamos, conviene mantener la moral en alto, que nos conduzcan a ser optimistas, ya que más pronto que tarde, esto será historia …..!

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